El Pacto por el Agua

Pacto por el Agua
7 Marzo 2010

LIMA | Interrumpimos nuestra serie sobre las grandes metas para el Perú al año 2021 para retomar el tema del agua. Hoy domingo en la mañana hemos invitado a una reunión en el Cono Norte para conversar del tema y firmar el Pacto por el Agua.

Pese a los evidentes esfuerzos del actual gobierno para mejorar el suministro de agua potable y alcantarillado, el Perú sigue teniendo uno de los índices más bajos de acceso al agua potable en América Latina, aun si uno cree las tradicionalmente infladas cifras oficiales.

El Pacto por el Agua busca crear conciencia pública para enfrentar los siguientes preocupantes problemas:

i) Más de 10 millones de peruanos no cuentan con agua potable y saneamiento en sus casas, y los que sí tienen esos servicios frecuentemente se enfrentan con un suministro intermitente y de baja calidad.

ii) Las empresas estatales prestadoras de servicios de agua (las EPS) están casi todas en muy mal estado físico y financiero, con un promedio de agua no facturada o perdida de 40% del volumen producido. El resultado es que no tienen los recursos para invertir en un mejor servicio. Parte de la culpa viene de sucesivos gobiernos que han promovido la idea que el agua potable debe ser un servicio gratis: la consecuencia es que los pobladores pagan S/.8 o S/.9 por metro cúbico de agua de mala calidad proveniente de un viejo camión en vez de S/.2 a una EPS.

iii) Menos de un tercio de los desag�es de las EPS son tratados, contaminando el mar, los ríos y los lagos.

iv) En la Costa botamos al mar la mayor parte del agua de los ríos que bajan de la Sierra en el verano mientras que sistemas de riego anticuados hacen que baje constantemente la napa freática, encareciendo la agricultura.

Es obvio que se necesita un plan de acción consensuado, pero drástico. De otra manera el cambio climático y la pérdida rápida de los glaciares altoandinos van a poner en jaque a nuestro desarrollo económico. La idea del Pacto por el Agua es crear una preocupación sobre estos temas y acelerar un plan de acción.

Cualquier plan debe tener metas claras y medibles, y medios para su financiación. El objetivo debe ser cobertura total de agua realmente potable y alcantarillado en diez años para todos los pueblos de más de 500 habitantes. Otra meta importante es la contención del flujo de todos los ríos de la Costa, vía reservorios y sistemas de frenado del flujo, para conservar la napa freática: ello, junto con algunas importantes obras de trasvase ya bastante conocidas, permitiría desarrollar aún más nuestro potencial agroindustrial.

La parte de agua potable y alcantarillado a nivel nacional significa una inversión de unos $10 mil millones, a los precios de hoy, en diez años. Es una suma grande en términos absolutos, pero no grande en relación a una economía que ha crecido y seguirá creciendo rápidamente. Pero hay dos cosas que deben quedar claras: primero, nada de esto será posible sin una reorganización de las EPS, en las cuales hoy las responsabilidades se diluyen entre políticos y alcaldes; y segundo, para que una reforma sea posible, debe haber una campaña educativa para que las grandes masas, hoy mal servidas de agua y alcantarillado, entiendan el problema del agua y sean parte de su solución.

Son tareas muy difíciles, pero muy necesarias. Pero en vez de pensar en las dificultades, pensemos en los beneficios: un enorme programa de inversión que dará varios centenares de miles de puestos de trabajo; una mejora notable en el potencial de salud pública con una reducción importante de la mortalidad infantil (en gran parte causada por la ingestión de agua sucia); y un futuro mucho más seguro para nuestras ciudades y nuestra agricultura. ¡Viva el Pacto por el Agua!

1 comentario

Hilmer Avalos

Con este pacto, se esta apoyando la redistribucion de la riqueza en el pais, bien PPK por esta iniciativa.