Debemos estar preparados

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Se vienen tiempos difíciles para la economía del Perú. No debemos sembrar el pánico ni dejarnos agitar por las noticias generalmente volátiles de los mercados financieros. Pero sí debemos estar preparados para navegar en un mar movido.

¿Qué está pasando? Las noticias de China sobre su sector construcción no son buenas. China ha sido durante más de una década el principal usuario de metales en el mundo. Su receso en inversiones nos afecta directamente a través del precio del cobre, el zinc y de otros metales. Además, en un mundo sin inflación y con perspectivas de que aumenten lentamente las tasas de interés hace que el precio del oro, nuestra segunda exportación después del cobre, haya caído fuertemente. En conjunto, nuestras exportaciones han caído en casi 25% desde el año 2013. Además, todos los países del barrio de América Latina están sufriendo económicamente, con países como Brasil con la caída de su producto bruto. Otros, como Venezuela y en menor grado Argentina y Ecuador, están pasando por momentos económicos sumamente difíciles.

La caída de las exportaciones está íntimamente asociada con el índice de confianza, el cual ha bajado, y por consiguiente la inversión privada también está bajando. Lamentablemente la inversión pública, maniatada por corrupción en varias regiones y por un sinnúmero de reglamentos y temores burocráticos, no ha compensado la caída de la inversión privada.

¿Qué tenemos que hacer?

1. Tenemos que dar un golpe de timón claro y contundente en la seguridad ciudadana, que está empezando a afectar la actividad económica: cupos, secuestros, droga, ajustes de cuentas y demás.

2. La reglamentación ha llegado a una etapa de frenesí. Por ejemplo, en el aspecto de nuevas inversiones mineras, hace diez años las etapas de los permisos ambientales eran más o menos 10. Hoy son más de 140. Si se cumplen todas las etapas puntualmente, pasan tres años. Las empresas de telecomunicaciones están maniatadas por el inmovilismo de las municipalidades en dar los permisos necesarios para nuevas líneas y torres para celulares. Estos son solo algunos ejemplos. Y empeora: el Gobierno está proponiendo promover en la electricidad, uno de los sectores más exitosos en el Perú, una serie de controles que favorecerían tecnologías supuestamente buenas para el ambiente, cuando casi el íntegro de nuestra generación es a gas o hidroeléctrica, tecnologías muy limpias. Nos estamos volviendo locos, pensando que somos Alemania o Estados Unidos. No podemos tener un sistema regulatorio del Primer Mundo cuando todavía no hemos llegado ahí.

3. Debemos promover nuevas exportaciones, acelerando los proyectos de riego que ya están en marcha, promoviendo parques industriales en diversas áreas del Perú, y acelerando las concesiones portuarias y de carreteras para rebajar nuestros inflados costos logísticos. La iniciativa del Gobierno para promover la investigación es muy buena. Sin embargo, hoy es el peor momento para estar pensando en eliminar o reducir el llamado “drawback”. Nuestra política cambiaria, un área compleja en un mundo volátil, debe tomar en cuenta que países que compiten con nosotros, como por ejemplo México y Chile, ya han tenido devaluaciones mayores que la nuestra.

4. Tenemos que pensar desde ahora en el mediano y más largo plazo, que empezará ya el año entrante después de la elección. Es fundamental acelerar los progresos ya efectuados en la educación pública, planificar desde ahora todo el desarrollo del agua potable y saneamiento, que hoy nos está atrasando, adelantar la reforma del Poder Judicial y la simplificación del Estado en los tres niveles de gobierno central, regiones y municipalidades. Debemos promover la simplificación tributaria para las pequeñas y medianas empresas para que puedan formalizarse y crear trabajo, con beneficios sociales para los jóvenes y los que buscan trabajo formal.

5. Debemos trabajar en una simplificación tributaria y reducción de las tasas de impuestos para que tengamos más contribuyentes y menos dependencia de unos pocos, que hoy están enfrentando grandes reducciones en sus ingresos, en particular el sector minero.

Tenemos una combinación temible de caída de los ingresos de exportación, un fenómeno de El Niño incierto, turbulencia en los mercados financieros internacionales, y posibles alzas de las tasas de interés en Estados Unidos y Europa. Naturalmente, tenemos importantes activos: un sistema bancario sólido, muchos emprendedores con talento, recursos naturales inmensos y una población todavía joven, en la cual la participación laboral de las mujeres crece cada año, empujando así el crecimiento económico.

Lo más importante es no tener miedo: la cautela enfermiza que ha generado la ola de reglamentos y regulaciones en el Perú debe terminar con una eliminación drástica de todo lo innecesario y la creación de un servicio administrativo de primer nivel, con talento y mejor remuneración. Olvidémonos por un momento de la olla a presión política que vivimos todos los días en los medios y pensemos en el futuro que nos espera.

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