El futuro cuprífero del Perú

El cobre es de lejos nuestra principal exportación. Las exportaciones mineras de cobre explican la cuarta parte del total. Tenemos inmensas reservas mineras futuras y costos muy competitivos: el costo promedio en efectivo de producir una libra de cobre en el Perú es US$1.30 en comparación con US$1.88 en Chile. Tenemos una larga lista de posibles proyectos mineros cupríferos, varios de ellos en estado avanzado de planificación.

En los últimos dos años, el precio del cobre se ha reducido sustancialmente, desde casi US$4.00 por libra hace dos años, a US$2.38 en los últimos días. Esta tendencia ha reflejado la caída de la construcción en China. El descenso ha sido estrepitoso en los últimos días. Se ha generado alarma porque, junto con la caída del precio del oro, nuestras exportaciones se han caído 25% en dos años y el crecimiento económico se ha frenado notablemente.

Pero no hay que perder la esperanza. Las grandes compañías mineras internacionales piensan que a partir del 2017-2018 habrá una fuerte recuperación del precio porque las minas fáciles de desarrollar en el mundo se están agotando. Chile, el principal productor, está estancado en aproximadamente 5.5 millones de toneladas anuales de producción: varias minas en Chile, incluyendo la gigantesca estatal de Chuquicamata, necesitan inmensas inversiones solo para mantener su actual producción. Los costos de producción en Estados Unidos son altos y las oportunidades en otras regiones son limitadas. Entonces, hay una gran oportunidad para el Perú.

¿Qué tenemos que hacer?

* Antes que todo, tenemos que promover y preparar programas sociales efectivos en las zonas de futuras minas. No debemos esperar que el canon incierto sea un tema de disputa. Debemos ponerle infraestructura social a esas zonas antes de las minas: la inversión requerida es relativamente pequeña con relación a los otros requisitos del presupuesto nacional. La gran ventaja es que sabemos perfectamente dónde estarán las grandes minas del futuro: La Granja, Galeno, Conga, Michiquillay, Hakira (al lado de Las Bambas), Los Chancas, Tía María, Quellaveco, Zafranal, entre otras.

* Es importante promover la industrialización gradual del cobre, conversando con los grandes compradores, en particular los de China, demostrándoles que sería mucho más económico para ellos producir el cobre metálico aquí en vez de enviarles concentrados contaminantes (con un alto porcentaje de tierra), con costos de flete altos. Aquí tenemos el gas para las fundiciones, tenemos la tecnología para la lixiviación del cobre electrolítico, y tendremos los puertos. Lo que pasa es que a la mayoría de las empresas mineras no les interesa la parte industrial, pero como se ha demostrado con la fundición de Ilo, completamente modernizada por la Southern Copper hace pocos años, es posible producir rentablemente metal industrial con un mínimo de contaminación en base a nuevas tecnologías, que no se conocían cuando las fundiciones existentes en Asia y Europa se construyeron años atrás.

* Es fundamental que los sucesivos gobiernos mantengan un diálogo no solo con las comunidades alrededor de las potenciales minas, sino también con las compañías mismas. El momento deprimido en el mercado hace que ellas fácilmente se retiren. Ya Anglo American, un gigante de la industria, devolvió al Gobierno el proyecto de Michiquillay en Cajamarca, y Galeno está en espera. Todos conocemos los problemas que han habido en Conga y también en Tía María. Mientras tanto, en lo que respecta al proyecto más grande, La Granja, en Cajamarca, se ha presentado al Gobierno un plan para su ejecución. El costo del proyecto se estima entre 8 mil y 10 mil millones de dólares, que sería la inversión más grande en la historia del Perú. Pero no ha habido respuesta del Gobierno. Estos proyectos gigantescos compiten con inversiones en otros sitios, como por ejemplo, en el caso de La Granja, con Mongolia y con Arizona, en Estados Unidos. Es fundamental que el Gobierno hable con las empresas y las comunidades al mismo tiempo. De nada sirve esconderse y tener miedo.

En el Perú hoy se están construyendo cuatro grandes proyectos (Constancia en el Cusco, ya en operación, Las Bambas en Apurímac, Toromocho en Junín, ya en operación, y la ampliación de Cerro Verde en Arequipa). Estos cuatro proyectos casi duplicarán nuestra producción de cobre, pero incluso con ellos nuestra producción será un tercio de la de Chile y con poco valor agregado local, salvo en casos excepcionales, como Toquepala y Cuajone en el sur. Naturalmente, necesitamos una economía diversificada, pero no podemos poner de lado las inmensas inversiones que el sector privado está dispuesto a efectuar, las cuales nos darán los recursos en divisas que necesitamos para el futuro. De otra manera llegaremos en pocos años a una situación deficitaria, con grandes peligros para la economía.

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